No fue una visión. No fue un sueño. Fue un plano. Dos años después de una ECM, alguien hizo lo impensable: intentó dibujar lo que vio cuando su conciencia salió del sistema. No describió túneles ni luces vagas. Dibujó una estructura. Precisa. Jerárquica. Funcional. La Tierra aparece como un escenario circular, un tablero donde todo ocurre al mismo tiempo. Pasado, presente y futuro superpuestos como capas. Abajo, la experiencia humana. Arriba, algo más inquietante: una estructura en espiral, repleta de conciencias observando, esperando, celebrando… como si supieran exactamente cuándo cada alma entra y cuándo sale. Las líneas no son decorativas. Parecen canales. Flujos. Rutas de tránsito. El dibujo muestra niveles intermedios, zonas de pausa, estados de espera. Nada es caótico. Todo está organizado. Administrado. Como si la muerte no fuera un final, sino un cambio de jurisdicción. Abajo, figuras humanas alineadas. Arriba, observadores. En medio, el tránsito. Bajo la superficie emer...