Un ángel es una entidad invisible que coexiste con el tejido mismo de la realidad —el telar, la lattice. Es una presencia sin forma, incognoscible, que habita no fuera, sino dentro del sistema complejo que entrelaza todos los niveles del ser, desde lo trascendental hasta lo físico. Esta entidad no se limita a observar: busca conexión. Se extiende hacia el plano físico, hacia el observador, en un intento continuo de ser, de evocarse a sí misma en la experiencia. No es materia, pero se mueve a través de la materia. No es pensamiento, pero inspira pensamiento. En este sistema multidimensional —esta lattice— todo está conectado en todos los puntos. El propósito, en su forma más pura y abstracta, es traducido por lo angélico en experiencia tangible. El ángel actúa como un puente, un canal viviente entre los reinos, que transforma la intención metafísica en realidad física. Un ángel, por lo tanto, no es simplemente un mensajero divino: es un nodo complejo de transformación, un nexo a t...